Hasta ahora, para que una línea de contrato se facturase solo parte del año había que expresarlo con un rango de fechas, y eso se quedaba corto: un servicio que se cobra en enero, abril y julio no es un rango, son tres meses sueltos. Tampoco había forma de ver de un vistazo qué facturaba cada línea sin abrirla.
Ahora cada línea lleva sus doce meses, y marcas los que correspondan. En la ficha del contrato se ven directamente en la lista de líneas: los meses que facturan aparecen destacados y los que no, apagados.
Una línea nueva se factura todos los meses sin que tengas que hacer nada. Los meses solo hay que tocarlos cuando la línea es la excepción.